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El tejido social emancipatorio que construyen feministas en Mesoamérica

06 Octubre

 

Por María Suárez

Artículo publicado en el Boletín Petateras dedicado a Mar de Cambios

 

En aquella ocasión, al analizar el impacto del neoliberalismo en las mujeres y sus comunidades, habíamos caracterizado con meridiana certeza cómo esas políticas habían desarticulado el tejido social comunitario, familiar y de relaciones interpersonales que caracterizaban las relaciones sociales en la región.

 

Decíamos que ello implicaba una individualización exagerada, la fragmentación de las interacciones de sobrevivencia y organización social y, la soledad a la que somos sometidas en ese contexto desolador.

Pero también analizamos que reconocíamos como feministas que ese tejido social que se venía desbaratando estaba construido sobre la base de la sobreexplotación, exclusión y discriminación de las mujeres porque todas las formas de sociedad en las que se han apoyado todas las expresiones del capitalismo han sido patriarcales.

Todas esas expresiones nacieron y se desarrollaron en una relación simbiótica que luego con el neoliberalismo y ahora con la globalización corporativa cobran su máxima integración.

Por eso decíamos en Petateras que no se trataba de re-construir el tejido social desbaratado, sino de buscar las claves para hilar un nuevo tejido “que no esté sustentado sobre las espaldas de las mujeres”.

No avanzamos más allá en ese momento, pero los Observatorios de Petateras, sobre todo lo que desarrollamos desde la autonomía interactiva de Petateras del 2010 en adelante, nos han arrojado importantes conocimientos que aportan feministas en comunidades, territorios y mares* (las que Viven del mar y lo protegen).

El Observatorio por una Cultura Emancipatoria, en interacción autónoma con esas nuevas expresiones de feminismo, ha dado como saldo una clave profunda que se refiere a la forma como las feministas en nuestro diario soñar y vivir, y en la resistencia, vamos creando un tejido social que en poco o nada se parece al de los capitalismos.

El tejido social emancipatorio que construyen los feminismos asentados en comunidades, territorios y mares en Mesoamérica consiste en la forma en que las mujeres re-creamos las conexiones y relaciones sociales con hilos que parten de nosotras: lo que soñamos para nosotras y nuestras relaciones, lo que necesitamos para poder crear poderes nuestros y lo que deseamos, que nos hace libres y felices porque aunque la dureza de la vida sea insoportable, porque ello conduce a acercarnos a la igualdad entre los sexos, lo que nos permite crecer en medio de todo.

El concepto de “tejido social” se refiere a las relaciones sociales que dan cohesión a un grupo social. Nosotras lo hemos re conceptualizado para incluir la construcción de relaciones que rompen con la desigualdad para que esa cohesión sea emancipatoria para nosotras, en lucha por la emancipación de nuestras comunidades desde otras lógicas que no sean las del capital.

Es la lógica del auto cuido personal y colectivo entre nosotras y que todo el mundo asuma la responsabilidad de cuidarse para que no nos toque solo a nosotras.

Es la lógica del reconocimiento de la conexión simbiótica de nuestros cuerpos y nuestras vidas con los territorios, las comunidades y lo mares, que no pueden destruirse por “un bien  humano” aisladamente de la salud planetaria.

Es la lógica de luchar políticamente incluyendo nuestra emancipación ahora, no para un futuro país. Lo dijeron las Mayas, Xincas y mestizas en Huehuetenango**, lo dijeron las campesinas, indígenas y garífunas en Honduras*** y lo dijeron de otra forma las Ngäbe Buglé en  Panamá:"… cuando nosotras cambiamos, cambian nuestros países…”

Esas autodenominadas feministas están construyendo feminismo “que nosotras definimos desde nuestros lugares y cuestionamientos de rasgos patriarcales en nuestras culturas”, como decían las Xincas en Guatemala y las Lencas en Honduras y las Ngäbe Buglé en Panamá.

Es un feminismo que ha trastocado las relaciones de ellas con sus hijos cuando los crían para asumir el trabajo doméstico, y de las niñas para jugar y de ellas para así tener tiempo para ellas mismas, como narraba una campesina y una obrera de la maquila en Honduras. Para formarse, para organizarse, para distraerse y para tener tiempo para representarse y participar políticamente retando “el machismo en nuestros mismos compañeros” y organizándonos  en complicidad entre ellas para poderlo hacer.

Es el feminismo de mujeres que en medio de la lucha político social de las organizaciones en sus comunidades, territorios y mares, han decidido que los hombres ya no las pueden repre sentar a ellas porque ellas tienen algo que aportar que ellos dejan por fuera: la lucha por la igualdad, el cambio de cultura emancipatoria desde ya y la relación simbiótica con el resto de la naturaleza, que para ellas no es negociable porque es su vida, su cuerpo/territorio y el de  sus hijos e hijas.

En un momento en la historia en el que la globalización corporativa se lanza vorazmente contra “la última frontera” del capital, es decir, la naturaleza no mercantilizada todavía, el aire, el espacio y el material genético de la naturaleza, expresado en los mega proyectos de turismo corporativo, extracción de minerales para otras economías, control de puertos para privatizarlos y los bosques y selvas para explotar, además de patentizar y modificar genéticamente la vida.

Mesoamérica es geopolíticamente importante para la globalización corporativa por eso, por sus recursos preservados. Pero Mesoamérica tiene esos recursos, porque tiene gente y tiene movimientos sociales que los han cuidado

Y las mujeres, si bien siempre se han destacado en ello, hoy muestran una especial determinación asentada en sus luchas territoriales, comunitarias y en los mares, a no quedar por fuera de la fórmula social de las propuestas de cambio transformador, aportando conscientemente a la creación de un nuevo tejido social que conduzca a una cultura emancipatoria para el bien de la humanidad y del planeta.

*Silvia Rojas de Costa Rica, integra los mares en sus avances tesis doctoral sobre feminismos comunitarios y ciudades litorales en la región.

** Festival Cuerpo, Territorio y vida, Todas Somos Barillas, Huehuetenango Septiembre, 2012, organizado por Sector Mujeres, Actoras de Cambio y La Cuerda, entre otras. Observatorio Petateras.

*** Visita de Escribana con Rights Action a las comunidades y territorios del norte de Honduras, coordinada con Petateras

hondureñas para aportar al Observatorio de la Cultura Emancipatoria. Abril, 2013.

**** Observatorio de Petateras en gira de Petateras, LIMPAL, Escribana y CONAMUIP a la Comarca Ngäbe Buglé en agosto, 2013.